#testerthoughts Dream Big & Dare To Fail

En secundaria si tenía un 9 era una catástrofe, siempre me autocriticaba si no lograba la máxima calificación. Era esa prima/hermana brillante que usan de ejemplo al comparar “Deberías aprender de Fulanito” pero el perfeccionismo es agotador! Me ha llevado años fracasar con alegría y hoy voy a contarte un poco más…

GOLPE AL EGO

Luego de unos cuantos años brillantes un día llegué a la Universidad, perdí mi primer examen (con 2) y que algo no me saliera perfecto fue la entrada a un nuevo mundo. En lo personal vi y aún veo algunos beneficios importantes cuando pierdo exámenes: crece mi capacidad de análisis, reviso hasta localizar qué funcionó y qué oportunidades de mejorar tengo. Son días en que aprendo más de mí misma, de automotivación, de cómo reacciono y controlo impulsos. Incluso son oportunidades para ejercitar la humildad.

Sin embargo cualquiera ve fácilmente lo negativo de fracasar y no todos ven las virtudes.

OTRA EDUCACIÓN

Siendo instructora de Testing y de GXtest me ha tocado estar en la otra vereda, tomando exámenes y les cuento que hay MUCHO STRESS y presión en quienes van a rendir un examen. Y las reacciones van del malestar a las lágrimas, reacciones alérgicas por nervios y más cosas que alguna vez te habrán pasado como estudiante.

Bajemos la pelota al piso con un poco de perspectiva ¿Vale nuestra salud? ¿Qué importancia tendrá reprobar en 5 años? ¿Y dentro de 1 año?

Si fallamos y sabemos aprender de la experiencia, seguro será enriquecedor para que la siguiente experiencia sea diferente. Si logramos cambiar el diálogo interno vamos a ganar confianza, porque caer y levantarse sirve para verte capaz de superar obstáculos. Y si luego de fracasar ves que no es tan grave te sacará el miedo a fallar, motivándote incluso a hacer más.

PARE DE SUFRIR

Hoy escuché otra odiosa comparación, algo así como “si Giulliana perdió el examen entonces qué queda para mí” porque a veces uno es referente sin querer

Pero mejor te cuento que he crecido porque:

  • reprobé el examen de software testing en 2011 (hasta creo que si rindiera un examen de ISTQB lo perdería). Sin embargo no me detuvo, al contrario me motivó a conocer más metodologías, técnicas,  herramientas, a conocer más testers también.
  • aprobé apenas con la calificación mínima la certificación en GXtest. Desde entonces practiqué hasta automatizar para algunos proyectos, llegué a ser instructora de la herramienta y dar mentoring en empresas.
  • durante el primer seminario que hablé en público estuve temblando de nervios con mi hojita de apuntes en mano 😀 pero pocos meses después me presenté para dar un taller en el evento TestingUY

imagen

Hoy fallé en el examen de GeneXus, podría terminar programando mi propia herramienta para testing 😉 ¿Por qué no? Soñar en grande y atreverse.

En conclusión, no olviden que fallar tiene que ser una motivación para intentarlo una vez más pero mejor enfocados y a ponernos retos para seguir creciendo.

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